Existen muchas leyendas truculentas en este enclave pero la más conocida sin duda es la de la niña Casandra que fue supuestamente encadenada, torturada y quemada por su padre al verla realizar rituales de brujería y el cual se oponía a una relación que mantenía con otro chico. Cuentan los lugareños que al caer la noche en el árbol maldito de Casandra localizado en la Presa de las niñas se escuchan llantos, cadenas y gritos. Toda leyenda tiene una parte de verdad y una gran parte de mentira, ya sabéis, una leyenda se crea cuando un borracho cuenta una mentira y un tonto se la cree y la divulga.

El supuesto árbol maldito de la Presa de las Niñas ha sobrevivido a varios incendios, tiene más de 400 años de antigüedad y está aislado de todos los demás árboles, al llegar al enclave este árbol destaca de forma majestuosa sobre el resto por su extraña silueta y un círculo de plantas que lo rodea a las que denominamos con el nombre de pitas aquí en Gran Canaria. He salido con la cámara 3 noches y 4 días y lo único que he escuchado es a mi estómago rugir, aunque sí es cierto, que la segunda noche escuché un sonido que se asemejaba a un llanto acompañado de un leve chapoteo por lo cual deduje que ese llanto del que hablaba la gente lo emitían los patos o algún otro animal.

Si vais a este enclave tener algo de precaución, no por los fantasmas, sino por un peligro más tangible y real como pueden ser las sectas satánicas que hacen rituales por esa zona. Una de las noches que salí pude ver papeles recortados con nombres inscritos depositados en uno de los recovecos del árbol y además hay varios círculos y símbolos satánicos formados con piedras y otros materiales con un fuerte olor a incienso.

Dejando a un lado las absurdas pero entretenidas leyendas, el enclave es de visita obligada si venís a Gran Canaria dado que aquí nace la ruta de las presas que se recorren entre 6 y 10 horas dependiendo de varios factores donde hay que tener especial cuidado con algunos accesos y barrancos. Este lugar está apartado de todo núcleo de población y ningún transporte público llega directamente a la Presa de las Niñas por lo cual reina un silencio sepulcral. Un buen sitio para desconectar de todo.

Escrito por Bioluis

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