Como una maldición que durará eternamente,
como una enfermedad que jamás sanará,
las letras de tu nombre me ahogan,
pálido fantasma que por siempre me perseguirá.

Como un rayo, tu recuerdo fragmenta la madrugada,
dentro de mí: carne y vísceras que han sido marcadas,
te recuerdo, tan intensamente,
tu voz, y el sonido de tus besos, se clavan como estocadas.

A tu lado luché por comenzar una revolución casi imposible,
por ver cada amanecer, con una mirada renovada.
Conseguí llegar casi hasta el final del camino,
pero el destino, tenía su estrategia trazada.

Bajo mi piel, hay una ciudad reducida a cenizas.
Recorro cada una de sus calles con parsimonia,
Cada piedra es un lamento, cada centímetro un sueño roto.
Camino despacio para que el miedo no escuche mis pasos.

© Dulce vértigo por Luis Álamo

Escrito por Bioluis

Soy un apasionado de Internet, social media, el diseño, la programación y las nuevas tecnologías. Adicto al chocolate, melómano, sibarita, agnóstico, sapiosexual, applemaníaco, amante de los libros y soñador innato.