Espera, toma un segundo para mirarme a los ojos.
Toma aire profundo, y comienza a respirar,
por que nuestra historia, en este jardín salvaje,
Fresca como la menta, está a punto de comenzar.
En mi muñeca, el reloj marca las horas.

En mi pecho, hay un caballo que se quiere desbocar.
Entre mis manos, se pierde tu pelo,
Y en mi presente, se dibuja un momento para recordar.
Me impaciento al tenerte tan de cerca, tanto,
Que ni un segundo puedo esperar.

Otra vez me paro en seco,
y el reloj de arena vuelve a girar:
Ahora eres tú la que me espera,
nerviosa, veo como te comienzas a impacientar.
Una historia sin principio, ni final,
tan sólo tú y yo, y un momento para disfrutar.

Tomo aire una vez más, y por instinto comienzo a actuar,
ya no me importa el donde, el como o el cuando,
por que de nuevo de impaciencia, me vuelvo a inundar.

© Reloj de arena por Luis Álamo

Escrito por Bioluis
Soy un apasionado de Internet, social media, el diseño, la programación y las nuevas tecnologías. Adicto al chocolate, melómano, sibarita, agnóstico, sapiosexual, applemaníaco, amante de los libros y soñador innato.