Soñar despierto

Ella duerme como suspendida bajo el agua, detenida en el instante, esa línea constante y enrevesada como un sinónimo de eternidad. Él la imagina temeraria ante el peligro: sus pies rozan el pliego de la sábana, al borde del abismo, porque fuera de este campo de batalla que es la cama, todo es abismo. Quisiera que este momento fuera sempiterno.

Su cabello, tan negro como una galaxia, se expande en forma de arco y da la impresión de no tener fin. A él siempre le ha fascinado desde la distancia, pero ahora que está ahí, tan cerca, lo percibe como una dulce alucinación, tan surreal como un sueño.

Estira el brazo y acaricia con su mano su pecho. El tacto es reconfortante. Cierra los ojos con satisfacción. Como si estuviera cronometrado, ella se mueve y busca el calor de su cuerpo. Su piel es suave. Ella, sin abrir los ojos, hace un lado la sábana y le hace espacio. Él se hunde en sus dimensiones y la toma por la cintura. Siente que sus dedos se funden con la curva de su cadera. Siente el peso de sus pechos perfectamente redondos. Hay algo en ella, una fragancia trascendental, que lo hechiza. Vive para respirar el aire que de ella emana como oxígeno. Las puntas de sus narices se rozan como un duelo de pinceles, pintando con cariño los rasgos más finos de su rostro.

De pronto ella entreabre los labios y deja escapar un pequeño suspiro, como un gemido espontáneo. Un fragmento onírico convertido en exhalación y traducido al lenguaje irreal de la realidad. Los minutos corren con cuentagotas. Su cuello estirado es una invitación franca. Aprieta su cuerpo contra el de ella. En ese lugar, no hay dolor, ni frío ni amargura. Ella, en tránsito entre la vigilia y el sueño, lo recibe con las piernas abiertas.

El impulso es ineludible. A fin de soñar, está seguro de lo que debe hacer. Sus párpados se juntan cediendo ante el instinto de dejarse conducir y se acerca más a ella. Envueltos por la oscuridad, se redescubren sin más preámbulos. Hay que ir muy lejos para saber hasta dónde hay que llegar. Esta idea atraviesa su mente como un relámpago mientras su boca húmeda acoge a la de ella. ¿Esto es real?, parecieran preguntarse, pero todo sigue ocurre en silencio, pues no hay palabra que defina la esencia de un sueño.

© Soñar despierto por Luis Álamo.

Escrito por Bioluis

Soy un apasionado de Internet, social media, el diseño, la programación y las nuevas tecnologías. Adicto al chocolate, melómano, sibarita, agnóstico, sapiosexual, applemaníaco, amante de los libros y soñador innato.