Ayer pequé y hoy lo estoy pagando en el gimnasio. Fui a las profundidades del Atlántico en un trepidante e inolvidable viaje en submarino en el puerto de Mogán, también conocido como la pequeña Venecia canaria por sus puentes, acueductos y calles que se asemejan a la ciudad italiana. Mogán es un pintoresco pueblo de calles angostas, fachadas blancas donde luce la bungavilla una planta de diversos colores que trepa por las fachadas de las casas hasta los techos y se enreda en las ventanas creando una perfecta conjunción de armonía y belleza.

Fui a comer a la Cofradía, luego dejaré una reseña porque es un lugar donde además de las extraordinarias vistas se come de forma fantástica con una atención impecable. Como curiosidad Mogán es uno de los lugares del mundo donde más sale el sol y esto se debe a los vientos alisios y al anticiclón de las Azores.

PASEO POR EL PUERTO DE MÓGAN

Existen lugares verdaderamente inolvidables. Sitios que fijan recuerdos como una postal y que concretan esa armonía que muchos turistas buscan. Muchos viajeros, entre los que me incluyo, saben distinguir algo especial entre comunes destinos tropicales, grandes metrópolis modernas y ciudades con un monumento antiguo en cada esquina. Si quien lee confía en la experiencia que a continuación se detallará, consulte la brújula y corrija su rumbo, pues al suroeste de Gran Canaria, en la Provincia de Las Palmas, encontrará un pueblo que superará toda expectativa: Mogán, la pequeña Venecia.

Roque Nublo de noche

En sus 45 kilómetros cuadrados, el puerto de Mogán concentra los atributos ideales para la paz y el descanso de sus visitantes. Con apenas volver a imaginarlo, siento los pies en la arena, estiro los brazos y respiro el aire puro. Aguas cálidas se despliegan como un manto turquesa en las orillas del municipio, donde se desarrolla la mayor actividad turística. Hoteles, tiendas, bares y restaurantes sintonizan con el perenne buen clima y el ambiente agradable que procuran las avenidas y los paseos dispuestos al borde de la costa, la cual se divide en seis importantes urbanizaciones: Arguineguín-Patalavaca, Anfi del Mar, Puerto Rico-Amadores, Tauro-Playa del Cura, Taurito y Mogán.

Esencialmente un pueblo pesquero, este privilegiado destino goza de una nutrida vida marina. Aunque flanqueado por acantilados, sus desembocaduras son el contraste perfecto de los balnearios, que constituyen su mayor atractivo. Entre los más destacados se encuentran Playa de Tauro, un santuario natural alejado del bullicio, y la Playa de Puerto Rico, de arena un poco más negra y con un puerto deportivo en el que se puede navegar en yate o en velero.

Para los que tengan en mente un plan más cultural, a mí me cayó de lujo una caminata por el casco histórico. Calles estrechas pero cómodas revelan casas de un blanco puro, en el que resaltan los colores de sus adornos, las flores de sus jardines y los reflejos ondulantes del agua en sus atracaderos coralinos, haciendo que cada rincón cobre vida de una forma luminosa y apacible.

VIAJE EN EL SUBMARINO DE MOGÁN

 Roque Nublo de nocheEn el Puerto de Mogán pude dar rienda suelta a mi espíritu aventurero cuando abordé el Submarino Amarillo. Parece una referencia directa al cuarteto de Liverpool, pero en realidad se trata de una embarcación eléctrica. La sensación es tan alucinante como la que produce el tema de los Beatles. Con la tranquilidad de cámara lenta que genera el fondo marino, pude ver, a través de una ventana hacia otro mundo, bancos de peces, crustáceos y otras formas de vida de muchos colores, tamaños y formas. Mi momento cumbre ocurrió cuando se reveló la silueta del Cermona II, un auténtico barco hundido. Detrás de la cortina azul y burbujeante aparecieron sus detalles. Congelado en el tiempo, como si siempre hubiera estado ahí, inmóvil y envuelto por la vida que lo rodea.

Escrito por Bioluis

Soy un apasionado de Internet, social media, el diseño, la programación y las nuevas tecnologías. Adicto al chocolate, melómano, sibarita, agnóstico, sapiosexual, applemaníaco, amante de los libros y soñador innato.